Agradeciendo al creador independiente Workshop Geek por facilitarnos un código, decidimos traerles nuestras impresiones de este roguelite de disparos de naves.
CONTACTO INICIAL
No es común que nos contacten los desarrolladores; normalmente llegamos tarde a la ola del hype y de los lanzamientos recientes. Sin embargo, el creador de Particulitix se comunicó con nosotros y, sin ninguna exigencia de por medio, nos cedió un código para que opináramos sobre su juego.
De esta forma, y saliendo un poco de nuestro ocupado itinerario —que apenas nos deja tiempo para jugar algo más allá de lo que tenemos en el backlog—, nos llamó la atención la propuesta de uno de esos títulos bien de estilo arcade y directos.
HISTORIA
El título no cuenta con una historia o trama que relatar; por eso, aprovecho este espacio para contarles que Particulitix es el primer juego en Steam de este desarrollador. En su blog de desarrollo, comenta que comenzó como un proyecto gráfico. No obstante, al experimentar con la herramienta para generar gráficos mediante cálculo computacional (a punta de vectores y puntos), se topó con la idea de transformarlo en un videojuego.
Así es como nos trae esta interesante propuesta, la cual fue mostrando al público en transmisiones en vivo (streams), mejorando la respuesta del juego gracias a la retroalimentación de la comunidad. Además, distribuyó algunas versiones descargables para probarlas localmente y recibir comentarios.
JUGABILIDAD
En su base, el juego se siente muy clásico. Es un juego de disparos tipo twin-stick shooter en donde movemos nuestra nave, y su propio creador lo referencia con títulos como Geometry Wars y Vampire Survivors. Estamos ante un roguelite, lo que significa que tendremos partidas cortas en las que las mejoras de cada sesión se perderán al morir, pero ganaremos recompensas permanentes para progresar poco a poco.
Debemos elegir un tipo de disparo al inicio de cada partida: podemos optar por ráfagas continuas, un láser mucho más fuerte pero con tiempo de recarga, escudos para la nave, o proyectiles teledirigidos aunque más débiles, entre otros. La nave se controla de forma muy intuitiva y el objetivo principal será destruir las oleadas de enemigos para que suelten orbes que aumentan nuestra experiencia.
Es importante destacar que debemos movernos constantemente para recoger dicha experiencia, ya que el escenario cuenta con zonas dinámicas que cambian las condiciones de la partida: algunas potencian nuestra fuerza o velocidad, mientras que otras afectan la cantidad de experiencia que dejan los enemigos derrotados.
La dificultad aumenta con cada pantalla que limpiemos. Para compensarlo, cada subida de nivel nos permite elegir entre modificaciones para el disparo o efectos pasivos, tales como desplegar escudos o añadir efectos secundarios a las municiones (como rebotes o fragmentación que hace daño en área). También contamos con una habilidad secundaria que se recarga con el tiempo y que varía entre detener el tiempo, camuflarse para que los enemigos no nos sigan, o lanzar un disparo especial. Originalmente, el juego se diseñó teniendo en mente el control con teclado y mouse, y esto se nota, ya que algunas habilidades resultan complicadas de ejecutar con un mando tradicional.
La progresión definitiva se gestiona a través de un árbol de habilidades que mejora la cantidad de golpes que resiste la nave, la potencia y cadencia de los disparos, y desbloquea nuevas naves, tipos de armas o configuraciones de control. El juego invita a encadenar muchas partidas cortas para probar distintas variaciones, niveles y armamento.
GRÁFICOS
Como mencionaba previamente, el estilo gráfico surgió de un experimento para representar puntos y vectores en pantalla calculados en tiempo real. Al principio cuesta un poco acostumbrarse a la estética, pero gradualmente se vuelve más clara; podría describirse como una sobrecarga de neón y píxeles.
En ocasiones puede llegar a confundir, ya que el fondo tiene varias zonas de colores que marcan los efectos o bonificaciones, las cuales pueden mezclarse visualmente con nuestra propia nave, con los puntos de experiencia que dejan los rivales o incluso con los mismos enemigos.
El juego incluye varias paletas de colores para ajustar este efecto y vale la pena probarlas: algunas parecen un viaje psicodélico, mientras que otras son más opacas pero ofrecen mayor claridad. La idea es adaptarlo a tu gusto. El menú tiene un aspecto retro pero limpio, apuntando siempre a la experiencia arcade clásica. Lo jugué en Steam Deck y funcionó muy bien, aunque tuve que utilizar el modo lupa para leer los textos con mayor comodidad.
SONIDO
Este apartado me sorprendió gratamente. Me recordó por momentos a los juegos indie inspirados en el retro clásico (como los que publica Yacht Club Games), con un ritmo ágil y variaciones melódicas en cada nivel que mezclan chiptune con música electrónica muy movida.
Se agradece mucho la inclusión de una voz anunciadora, la cual nos indica el inicio de cada nivel o nombra las mejoras al seleccionarlas. Los efectos de sonido encajan muy bien con la temática, aunque, debido a la intensa estimulación visual y musical, a veces pueden pasar desapercibidos.
COMENTARIOS FINALES
Particulitix es una apuesta interesante, divertida, directa y estimulante. Su estética es particular y única, complementada por una excelente banda sonora. Si te gustan los juegos de naves y las experiencias roguelite, esta es una gran opción.
Esperaremos un poco más para ver cómo se sigue desarrollando y, en un año, les diremos cómo se sostiene según nuestra costumbre... Pero anticipamos que, por su precio, es muy fácil darle una oportunidad. Agradecemos al desarrollador por permitirnos probar su juego y traerles estas líneas.










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