[GBC] Mr. Driller


Cuando lo mejor que puedes hacer es bajar... estás jugando Mr. Driller.

CONTACTO INICIAL


Cuando era niño, jugaba a Dig Dug en las máquinas recreativas; era de las más antiguas del local al que iba regularmente (aquí falta incluir la reseña de ese Dig Dug que recordé mientras rejugaba este título). El caso es que, cuando compré la Game Boy Color con mucho esfuerzo, no podía permitirme muchos juegos. Por eso, le sacaba el máximo provecho a los cartuchos que caían en mis manos.


Este Mr. Driller me llegó a través de un intercambio, y con él tuve una auténtica relación de amor, odio y amor. Primero, me deslumbró su apartado artístico para ser un juego de Game Boy; luego, me estrellé contra un bucle de juego que parecía demasiado simple. Sin embargo, tras intentarlo una y otra vez, me vino el recuerdo de *Dig Dug* y los arcades. Fue entonces cuando empecé a disfrutarlo de verdad, buscando estrategias para volverme más veloz al esquivar bloques y enemigos.

HISTORIA


El mundo se encuentra en una crisis global debido a una enorme acumulación de bloques de colores que emergen del subsuelo. Las personas ven con impotencia cómo estas cajas colman todos los espacios, amenazando con sepultar las ciudades. Nuestro héroe decide empezar a excavar para encontrar el origen de estos misteriosos bloques.


La narrativa es meramente anecdótica: se presenta con unas escenas iniciales, pero luego no influye en el desarrollo. Si logramos llegar al fondo en la dificultad normal, se nos revelará una secuencia corta en la que descubriremos el motivo por el cual salen las cajitas... y fin.

JUGABILIDAD


Este título es un arcade que mezcla acertijos, puzles y mucha velocidad. Controlamos a Susumu Hori, un carismático personaje que carga un taladro y parece llevar audífonos para protegerse de la exposición al ruido constante. *Mr. Driller* perforará el bloque de color que esté bajo él con solo presionar un botón; al hacerlo, se destruirán los cuadrados del mismo color que estén conectados. No obstante, esto puede dejar sin base a las cajas contiguas, por lo que debemos correr para no quedar aplastados y perder una vida.


A medida que descendemos por el foso, el nivel de oxígeno disminuye. Incluso, algunas cajas de color café son más duras de destruir y consumen más aire. Si nos quedamos sin vidas o sin oxígeno, aparecerá la pantalla de *Game Over* y tendremos que volver a empezar desde el principio.

Podemos comenzar en un modo de menor profundidad, pero no desbloquearemos el desenlace a menos que completemos la distancia estándar. También incluye un modo infinito donde el verdadero reto es alcanzar la mayor profundidad o puntuación posible.

GRÁFICOS


La Game Boy Color era un punto intermedio muy particular entre la NES y la SNES en formato portátil. Este juego lucía de maravilla en ella, ya que su diseño de pantallas simples se adaptaba a la medida de la consola. Los bloques son grandes y el color es lo suficientemente vivo como para identificar qué estamos haciendo y planear nuestras rutas sobre la marcha.


El diseño del protagonista lo hace entrañable gracias a su estética *chibi* y a un estilo muy prolijo. Además, cuenta con un alto contraste, ideal para sacar el mayor provecho a la pantalla de la portátil.

SONIDO


La banda sonora es de estilo *chiptune*, con claras inspiraciones en la música electrónica y el pop. El ritmo rápido encaja a la perfección con la atmósfera de acción y puzles de este juego.


No cuenta con voces y los efectos de sonido son bastante básicos, cumpliendo la función justa de ofrecer retroalimentación cada vez que excavamos o recibimos un golpe al equivocarnos.

COMENTARIOS FINALES


Mr. Driller ofrece un bucle jugable de partidas cortas pero intensas e inmersivas. Aunque el contenido es escaso, su rejugabilidad es inmensa. Sin duda, es un juego único que apela a un público muy definido: aquel que busca experiencias arcade puras y al que no le interesa la narrativa.

Su arte sencillo facilitó la adaptación a la portátil, para luego dar el salto a consolas más potentes de la época como la PlayStation o la Dreamcast. 


El Juez Goomba dice… ¡Alquilable!


Desarrollado originalmente para salones recreativos en 1999 —donde fue un gran éxito—, tuvo su versión para Game Boy Color como juego de lanzamiento en el año 2000. Esta versión física para GBC es complicada de conseguir y de recomendar hoy en día; sin embargo, cualquiera de las otras ediciones o sus secuelas son más accesibles e igualmente adictivas.

Valorado en 7/10 Aplastamientos

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