Posted by : Víctor Dallos 15/12/16



RARE fue una de las pocas compañías que lanzó juegos realmente memorables en el N64. Blast Corps es uno de sus juegos lanzado por allá en 1997 y que a pesar de contar con gran calidad pasó bastante desapercibido, por eso quisiera recordarlo con esta crónica.

CONTACTO INICIAL


En la época de la N64 los magazines nintenderos nos vendían cada juego lanzado en la consola como la mejor maravilla tecnológica, pero curiosamente este, Blast Corps, no fue muy publicitado en las pocas revistas que nos llegaban. Me decidí a comprarlo en el 2000 por su bajo precio y porque vi el logo del desarrollador de los Donkey Kong Country en el menú inicial.

¿Me creen si les digo que esto es un menú?

Cuando llegué a mi casa me dispuse a ponerlo y debo admitir que al principio no entendí muy bien de que se trataba la cosa, pues el menú de selección no era muy claro y las instrucciones tampoco. Pero después de un rato me di cuenta de que mi objetivo era destruir cosas y ya se me arregló el día. Duré horas pegado a la pantalla pues este juego se me convirtió en un gran puzzle en donde debía moverme rapidito para destruir todo a mi paso haciendo puntos a golpe de porrazos y combinaciones.

HISTORIA


¡El mundo está en crisis, un arma nuclear debe ser evacuada antes de que haga explosión!, el equipo Blast Corps debe viajar alrededor del mundo evitando esta catástrofe…porque a todo el mundo le dió por mover sus misiles.

Allí van los misiles, a destruir todo para que ellos no puedan destruir todo...ehhh espera...
Según esta premisa, el objetivo de este juego es abrirle paso a un vehículo que transporta un arma nuclear antes de que esta haga explosión o que choque contra algo…pero mi objetivo personal siempre fue destruir todo a mi paso marcando combos para aumentar el puntaje…lo del misil era anecdótico.

JUGABILIDAD


Para derribar los obstáculos en la vía contábamos con varios vehículos bastante diferentes tanto en control como en habilidades. El bulldozer era directo y fácil de entender, demolía a punta de embestir, pero luego nos ponen un volqueta que nos obliga a derrapar para pegar golpes con el chasis, un buggy que destruye al dar saltos para caer sobre los edificios, un camión que tiene un par de martillos a los lados, un triciclo lanzamisiles y por si esto fuera poca variedad nos dan un robot que puede correr saltar y golpear (Siempre quise hacer eso con mis juguetes).

Blanco detectado, casa inocente

Si bien demoler es muy entretenido, debes planificar la ruta a limpiar pues el terreno algunas veces no permite hacerlo con comodidad; por ejemplo, puede haber lodo que no permite al bulldozer tomar velocidad, pero estratégicamente tendremos a nuestra disposición el Buggy, estacionado en el escenario, con él podremos correr sobre el lodo y buscar rampas para destruir. Este cambio de vehículos en medio de una misión agrega variedad y exige planificación. Si te queda tiempo puedes buscar items ocultos que desbloquean misiones opcionales y retos de tiempo o puntos.

El stick del N64 probaba ajustarse muy bien a los escenarios, pero no todos los vehículos se controlaban fácilmente y nos obligaban a dar giros mata-palancas. La dificultad es muy ajustada, empezando con rutas despejadas y terminando con caminos atestados de obstáculos a ser surcadas justo con los vehículos más complicados de controlar.

GRAFICOS Y SONIDO


La presentación no es muy bonita pero cumple en general, tiene escenarios con pocos polígonos, con combinaciones de colores feas y texturas algo simples, pero compensados con los vehículos (las estrellas del juego) que son muy sólidos, coloridos y que se ven bien en el escenario. Eso sí, siempre en vista isométrica.

El menú de selección de misiones y los resúmenes antes de cada misión siempre me parecieron más recargados y lentos de lo que deberían haber sido, pero afortunadamente eran cortos y no entorpecían la diversión.

Nos movemos de un lote café a otros lote café...pero el bulldozer es muy bonito.

La música del juego siempre logra animarme a destruir, pero no es memorable, y cuando el tiempo está a punto de concluir o el carro nuclear va a chocar, nos lanza ritmos acelerados que elevan la adrenalina. Hay algunas voces, pero nada realmente de resaltar y las explosiones tampoco nos hacen temblar…el apartado sonoro es más bien mediocre.

COMENTARIOS FINALES


Si bien Blast Corps no es una  maravilla en cuanto a presentación o factura técnica, tiene uno de los aspectos que más valoro en un videojuego y en lo más alto de la escala…es muy divertido. Usar cada vehículo es un reto a nuestro instinto demoledor.

Cuenta con más de cincuenta niveles que se pueden repetir una y otra vez sin la presión del tiempo y varios ítems ocultos para hacer más satisfactoria nuestra labor humanitaria de destruir viviendas.

Los destrozos...digo...puntos nos permiten ser reconocidos.


Mushroom
Juez

El Juez Goomba dice…¡¡Comprable!!

Es un juego muy económico en su cartucho original y está incluido entre los 30 juegos del RARE Replay de Xbox One, es fácil recomendar este divertido juego sobre demolición
Valorado en 8/10 misiles anecdóticos

Mushroom

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